Archivo para Enero 2008

El miedo II

El error es consecuencia natural del miedo, pero también existe fuera del miedo. Errar es humano. Te puedes equivocar siempre, hagas lo que hagas, por eso es esencial que tengas presente que tú eres imperfecto, y que los errores deben corregirse no convertirse en una carga pesada que te impida actuar.

Tu eres el dueño de tus silencios y el esclavo de tus palabras, se suele decir. Pero el escritor también es el dueño de sus palabras, que le esclavizan y le convierten en un ser desnudo ante el lector. Por eso el miedo es tan perjudicial para el escritor.

El miedo I.

El miedo puede hacer que el escritor no diga sobre el papel lo que piensa de verdad. Una historia mutilada por el miedo al qué dirán es una historia perdida, tiempo perdido, y frustración añadida, porque el fracaso está cercano para aquél que no es capaz de mostrar lo que piensa de verdad.

Hay obstáculos demasiado grandes en el camino para que el escritor se coloque uno más, dentro de sí mismo.

Día de duelo

Hoy es un día triste para todos los que amamos la literatura y la libertad de expresión. Hoy se me  ha comunicado la absoluta falta de raciocinio de la humanidad, y se ha humillado a un escritor honrado.

Al parecer, existe miedo a este autor en su entorno laboral porque está escribiendo el libro Blog de “Una luz distinta”. No importa que haya sido finalista en un premio con más de seiscientos participantes, y que su calidad sea, y de eso estoy seguro, innegable. Lo importante es que la gente piensa que el escribir esas consas convierte al escritor en asesino.

Que tiemblen los guionistas de Estado Unidos, que tiemblen los escritores de misterio y los de intriga, porque ellos son los asesinos misteriosos que inventan en su febril camino hacia la locura. Eso es lo que piensa el grupo aborregado, inculto, que desea hacer desaparecer la distinción, la diferencia, egoistas enamorados del odio, despreciables tipejos que no saben actuar cuando encuentran algo que no es lo corriente.

Hoy se ha roto un poco más el frágil cristal de la ilusión.

Malos tiempos para la lírica.

Deus Irae

Por fin he finalizado mi última novela, “Deus Irae, los creadores de Dios”, en mi página se puede encontrar cumplida referencia a la misma.

Pensamiento.

Hoy, pasados dos días desde mi última entrada, consecuencia del fin de semana y de las cargantes obligaciones del hombre moderno, vamos a comentar esa influencia, que incide decididamente en la posibilidad de escribir y de mimar nuestro estilo.

El escritor sólo se consigue leyendo y escribiendo sin parar, pero nuestra vida se ve rodeada de enormes obligaciones que, como consecuencia de la pérdida inexorable de nuestro poder adquisitivo, nos lleva a luchar cada vez más por el dinero. Eso destruye a cualquiera, y más al escritor, que se ve roto por todos los problemas y no puede escribir por falta material de tiempo.

Es el momento de acabar con ello, el escritor debe ser espartano para no necesitar más que lo imprescindible, limitando los deseos hasta que se consagre.

Las editoriales

Las editoriales son capaces de recibir un manuscrito un día y al día siguiente comunicarte que no encaja en su línea editorial. Eso, como se podrá comprender, es difícil de entender, sobre todo cuando el manuscrito tiene un contenido idéntico a la línea editorial de la misma.

Una recomendación, procura tener claro las editoriales que son más receptivas a los originales, porque hay algunas que, por desgracia, ni siquiera se molestan en leer los originales, y los tiran directamente a la papelera.

 No obstante, algunas se arriesgan a perder el tiempo y son las que siguen moviendo el mundo de la literatura. Por eso te recomiendo que tengas paciencia.

Presentación

Es el momento de presentar una Web.

He decidiro que “Una luz distinta” tenga su propio espacio, para no pervertir este Blog y convertirlo en algo que no quería que fuera. Por eso me remito al Blog:

http://una-luz-distinta-novela.blogspot.com/

Allí se publicará la novela en cuestión.

Espero que así podamos comunicarnos mejor.

Saludos.

Parte Primera de “Una luz distinta”

30-12-01 Domingo.

 

            Me he comprado una agenda electrónica, la conocida PDA. No es que la necesitara, no soy una persona tan importante como para necesitar controlar el tiempo, pero el tener dicho instrumento a mi disposición me ha hecho sentirme mucho más importante, me ha acercado al nuevo siglo. Siendo esto así, para darle alguna utilidad, he decidido empezar este diario, donde me obligo a contar el giro que debo dar a mi vida. Como cualquier diario, éste debe ser una muestra de la soledad que todos sentimos, aunque en estos días las cosas parecen diferentes.

 

            A partir de este momento pretendo describir la búsqueda del mal que he determinado emprender, una misión de extraordinaria importancia para la evolución de nuestra triste sociedad. Si la civilización tal como la conocemos debe finalizar, pretendo ayudar de una forma clara a dicho colapso.

 

            Hoy hemos ido a comer con Alfonso. Nos ha venido a buscar con su coche, pues nosotros hemos dejado el nuestro en Palma. El coche de mi amigo es un Citroen Saxo de cuatro años, blanco, con una instalación musical enormemente sugestiva, aunque el gusto musical del dueño deja bastante que desear, al menos a mi entender.

 

            Comimos en una sidrería de la que no recuerdo el nombre, en la calle Víctor Andrés Belaunde. El servicio no era demasiado bueno, algo que se ha convertido en moneda de cambio común en todo restaurante o local que frecuento; lo que me causa un monumental desagrado. No recordaba que las cosas funcionaran de esta forma cuando abandoné Madrid, mi ciudad, hace ya cuatro años. No obstante la comida fue bastante agradable, casi encantadora, pues los platos estaban bien cocinados, con una calidad en los productos excelente, y la sidra, si bien no del nivel que solía tener en Bilbao, se podía considerar, al menos, tolerable.

 

            Comenzamos con un pan con tomate, que acompañaba a un buen plato de rabas, unos exquisitos choricitos a la sidra y unos croquetones de jamón bastante logrados, para entrar en el plato principal, una suculenta y apetitosa pieza de carne roja de seiscientos gramos de peso, hecha a la brasa, condimentada con sal gorda. Yo hubiera preferido el típico menú de sidrería, chorizos a la sidra, tortilla de bacalao y carne a la brasa, pero mis acompañantes no tenían el menor deseo de ser tradicionales.

 

            Fue agradable compartir un poco de la historia de mi amigo Alfonso, que, si bien está alejado físicamente de mi por la distancia que separa a nuestras ciudades de residencia, siempre se encuentra en mi corazón, haciéndome sentir joven de nuevo, otra vez. Mi querido amigo está tan lejos y, a la vez, tan cerca.

 

            El destino se ha empeñado en demostrar lo inútil que fue nuestro esfuerzo por conseguir la felicidad, pues la vida obliga a asumir posiciones impensables en la juventud ilusionante, pero el mundo se mueve a base de decepciones, por eso nos debemos contentar con lo que tenemos, con lo que somos, pues solo de esa manera encontramos algo de paz en nuestra azarosa existencia. Luchar es inútil, en nuestro pagano intento de colocarnos por encima de dios, del dios de los cristianos, de los judíos, de ese dios vengativo que no perdona, entramos en caminos donde la verdad fluye hacia nuestra destrucción.

 

            Mi amigo sigue como siempre, esperando su oportunidad, pero esa oportunidad se ha empecinado en no aparecer. A mí me pasa lo mismo, pues, tristemente, no soy otra cosa que un instrumento creado por un grupo de personas para desarrollar una función en la que ni siquiera creo, una función que no tiene ninguna utilidad.

 

            Por la noche hemos cenado, frugalmente, pues no estaba el horno para bollos, con un primo mío, David, que también a empezado a descubrir que hay algo que no funciona en su vida, en la vida en general, que existe una capa de desagrado que impregna multitud de cosas y que nos obliga a convivir con la extraña sensación de estar siendo engañados, como si nos estuvieran robando algo de nuestra posible felicidad.

 

            Los ojos, cansados de llorar, se suelen abrir tarde o temprano, por eso no me extraña que David haya comprendido aquello que nosotros hemos entendido hace ya mucho tiempo, que no somos más que otro triste ladrillo en un muro demasiado ennegrecido como para parecer hermoso.

             Siempre me ha gustado la música.

Novela

Debo comunicar una buena nueva, a partir de este momento, vamos a publicar una novela Blog, además de seguir con las otras pretensiones que tengo.

El título de la novela es “Una luz distinta” y fue finalista en un premio literario, si bien no acabó publicándose.

 Espero que guste.

El escritor

Cualquier escritor tiene la obligación moral de conocer sobre lo que escribe. Debe estudiar profundamente lo que va a decir, para no incurrir en errores de bulto.

Lógicamente, siempre puede haber errores, pero estos se minimizan cuando el autor sabe de lo que está hablando.