Archivo para Marzo 2008
La enfermedad.
31. Marzo 2008 por admin.
Gracias a una enfermedad este Blog ha sido paralizado durante un tiempo, pero ya estoy de vuelta.
Saludos a todos.
¿Y sí Dios está muerto? IV.6.
31. Marzo 2008 por admin.
Después de aquello las cosas siguieron como hasta ese momento, nada cambio, nadie intentó hacer nada, ni tan siquiera se planteó la posibilidad del contagio de alguna enfermedad, aunque no fuera el SIDA. Sus dueños estaban contentos con ella porque se dejaba hacer todo lo que el cliente deseaba, nunca se quejaba, sólo pedía “caballo”, droga que pagaba religiosamente, y no planteaba ningún otro problema.
Siendo todo así, los clientes que, con posterioridad a su encuentro con la muerte, se acostaron con Marisa sin usar preservativo tuvieron, en una enorme mayoría, una sorpresa muy desagradable, una sorpresa de las que sólo se reciben una vez y acaban con el mundo tal como se conoce.
Pero todo aquello no importaba a los dueños de Marisa, ni tan siquiera le importaba a Marisa, lo único importante era el dinero, dinero y más dinero, un dinero con el que comprar a otras mujeres, con el que comprar más droga, más poder, un poder sobre la vida y la muerte de muchachas que habían vendido su alma al diablo.
Lógicamente esos hombres no deseaban que una de sus putas fuera una enferma de SIDA que no le importaba hacer el amor con sus clientes sin preservativo, sobre todo porque eso significaba un riesgo tan grande para los clientes que estos acabarían huyendo de ese lugar, pero no se habían preparado sistemas de prevención, no se consideraban necesarios.
Así las cosas la “bomba” de Marisa seguía “follando” con todo aquel que se lo pedía, seguía extendiendo sus enfermedades y la muerte, pero también empezaba a morir, moría poco a poco, cada mañana, cada noche, ella iba perdiendo la humanidad e iba entregando su alma para que la muerte se la llevara lo más pronto posible.
Una pequeña parada.
31. Marzo 2008 por admin.
Todo aquel que haya visitado este Blog se habrá dado cuenta de la paralización del mismo durante unos días. La causa no es otra que unos pequeños bichos que, desgraciadamente, se dedicaron a socabar mi integridad física.
La enfermedad es terrible. por eso recomiendo encarecidamente a la gente que se cuide la salud.
Recordad, la enfermedad es una de las fuentes más recurrentes en la literatura.
Pensamientos.
25. Marzo 2008 por admin.
La sabiduría, por tanto, no debe ser escondida ni se debe olvidar la historia, porque es necesaria para acabar con la injusticia.
Si creemos que existe el mal, ¿cómo no vamos a intentar comprenderlo?
¿Y sí Dios está muerto? IV.5.
24. Marzo 2008 por admin.
Las cosas seguían más o menos igual hasta que un día llegó un hombre internamente diferente. Él se sabía enfermo, pero también sabía que alguna mujer le había contagiado la enfermedad y que su actuación era sólo una venganza por todo lo que había sufrido, por todo lo que le habían robado.
Por supuesto que le habían dado esperanzas, en esos momentos la medicación contra el SIDA era bastante buena y evitaba la muerte de los enfermos, pero él conocía como estaban los que se habían medicado con toda aquella “andanada” de pastillas, los había visto perder todo lo que en ellos había de humano. Sabía que las contraindicaciones de los medicamentos eran tan grandes que apenas superaban los beneficios.
Él no iba a caer en manos de los médicos, al menos no en la forma en que ellos pretendían colocarle. Por eso decidió pasarlo bien durante unos cuantos meses y luego acabar con su vida. Aquel era el segundo mes en el que llevaba a efecto su experimento-experiencia y había logrado convertir a su mundo de muerte, al menos eso creía él, a siete prostitutas.
Cuando miró a los ojos a Marisa supo que aquella mujer sería la octava. Le hizo gracia el número, él era un amante de las películas de ciencia-ficción, por eso decidió llamar a su nueva conquista pagada ALIEN, aunque ella decía llamarse Beatriz, un nombre cualquiera para una “cualquiera”.
La relación fue especialmente satisfactoria porque ella tenía el mono y necesitaba urgentemente un chute, algo que le sacara de la necesidad imperiosa de morir que su cuerpo se había empeñado en provocar después de una abstinencia demasiado prolongada.
Ella concentró todo su ser en el pene de él, lo chupó con tanta fuerza que incluso le hizo daño, pero se mantuvo firme, después la hizo ponerse de rodillas ya la penetró vaginalmente por detrás, cuando el líquido que lubricaba la penetración salía de su prepucio él comenzó a sentir el placer de saber estar matando sin que nadie se diera cuenta.
Como era de esperar el orgasmo llegó de una forma tan rápida que apenas se dio cuenta de lo que eyaculaba, fue el polvo del siglo, según la terminología cinematográfica que tanto le gustaba. Después de aquella relación se quedó tumbado en la cama, él había contratado una hora y le sobraban treinta y cinco minutos, ella se colocó sobre su pecho esperando una indicación, indicación que él realizó empujando su cabeza hacia su sexo. Ella, obediente, sin mediar palabra, se ocupó de aquel miembro flácido y delicado en ese momento, sabiendo el final de aquella actuación.
Todo fue de lo más normal, todo fue tal como estaba planeado, tal como estaba previsto, lo que pasa es que con el esperma de aquel hombre iba incluido un regalo inesperado, iba incluida la muerte, una muerte envuelta en el blanco del desconocimiento y de la desidia, una muerte que se ocultaba de tal forma que nada ni nadie podía evitarla.
Ellos se despidieron amablemente, ella porque necesitaba un chute y quería quedarse sólo, él porque había obtenido, de nuevo, lo que más deseaba. La felicidad era eso, para ella perderse en el amor de la droga, para él saber que la muerte había sido entregada, que había conseguido su objetivo, el eterno objetivo que se marcó en otro momento, en otro lugar.
Despedida
24. Marzo 2008 por admin.
¿Qué presencia me queda
con tu ausencia?
el dolor era intenso,
el tiempo infinito,
pero mi esperanza estaba en la mañana
del día en el que el tiempo detenido
acabara tu presencia en mi morada.
Llamé a la luna, a las estrellas,
busqué llegar a donde nadie había llegado,
pero tu querías otro mundo,
otro lugar y otro universo interesado.
El que no llegaba a comprenderlo,
el que cegó tu vista con tu llanto,
dejó pasar el tiempo y el momento,
permitiendo que tu mano me tocara.
Deseé una noche y otra noche
esperé conseguir que me llegaras,
pero el tiempo jugaba con mi alma,
me obligaba a buscarte en la distancia.
No cejé, no obstante, en mi empeño,
porque tú eras lo que buscaba,
el lugar en el día y en la noche,
la flor donde anidar mis esperanzas.
Lecciones de humildad.
24. Marzo 2008 por admin.
Como Dijo Cayo Asinio Polio, escritor, orador y hombre de Estado, al encontrarse entre las paredes de la primera Biblioteca pública de Roma, fundada por él mismo:
“Los frutos del entendimiento humano son bienes de domino público”.
Somos lo que conocemos, lo que sabemos. No podemos negar a nadie la capacidad de darnos una lección de conocimientos, aunque sea joven, aunque no sea considerado “sabio”, porque todo conocimiento es perfección.
“Cada uno debe cambiarse a sí mismo para cambiar el mundo. La función del maestro es estimular a los hombres en la búsqueda de la verdad. (Krishnamurti)
¿Y sí Dios está muerto? IV.4.
19. Marzo 2008 por admin.
Nunca supo cuanto tiempo pasó en ese estado de dolor, ni tan siquiera se dio cuenta que alguien entraba en la habitación, solo el dolor en la pierna la hizo mirar, entonces vio como inyectaban algo en el tobillo derecho, no pudo reaccionar, simplemente se dejó hacer.
- Esto es un regalito por lo bien que te has portando antes –dijo una voz que no llegó a reconocer, una voz unida a una cara que tampoco llegó a reconocer- es un poco de caballo para que pases el rato.
Cuando escuchó aquellas palabras se dio cuenta que estaba siendo castigada con la peor condena que la podían imponer, aquel tribunal de hombres había decidido que la única forma de controlarla era engancharla al caballo, y aquella primera jeringuilla era el primer paso hacia el abismo.
El miedo le empezó a dominar, un miedo totalmente justificado, un miedo a ser otro de esos cuerpos rotos que tanto veía en su mundo, un cuerpo controlado por la droga. Aún así no fue capaz de levantarse, no fue capaz de mover un músculo, sobre todo cuando aquella droga empezó a hacerla efecto y abotargó su miedo y su dolor llevándola a un mundo de sueño cargado de sueños, sueños placenteros, vida placentera, todo lo que buscaba durante tanto tiempo estaba allí, guardado en el contenido de una jeringa.
Sus carceleros se sorprendieron de la poca resistencia que puso Marisa a las siguientes dosis, ella asimiló tan rápidamente su faceta de drogadicta que en tres semanas era ella misma la que preparaba la “muerte” que ellos le regalaban, incluso era capaz de hacer algún que otro favor “bucal” por la miel que le era entregada.
Cada vez que entraba la droga en su organismo su cuerpo sufría una suave agitación, una agitación que demostraba que el efecto del poderoso elixir de muerte que le entregaban estaba produciéndose de una forma correcta. Después, indefectiblemente, se frotaba el cuello y los brazos con esa expresión de goce que le quedaba al toxicómano saciado, al toxicómano que había logrado cubrir su necesidad, entonces quedaba callada, perdida en el mar de su mente, una mente potenciada por una sustancia que entraba con todas sus fuerzas en el organismo para tomar lo que era suyo por derecho.
Impresionaba contemplar a una mujer tan digna como ella, una mujer que había tenido tanto orgullo, tanta fuerza, debilitada hasta el extremo de perder su condición humana y actuar como un animal para conseguir la dosis diaria de “caballo”.
El pensamiento se volvió oscuro, oscuro como la muerte, esa muerte que estaba entrando por sus venas y dominando el pequeño mundo de la muchacha convertida en “yonki”, el olor de la destrucción ya era tan patente que a veces se confundía con el olor mismo del almacén. Estaba entrando la desesperación por el lugar donde sólo debía estar la sangre, una sangre cada vez más manchada de dolor.
Un huracán de tristeza era el regalo eterno de su cuerpo inanimado, un cuerpo que perdió la juventud y la cambió por el “mono”, por la necesidad, la pura necesidad de dolor en las venas para poder ser un poco más, para poder existir aunque sólo fuera un minuto. No importaba que esa existencia fuera, en si misma, una basura, lo importante era vivir, pese a que la vida fuera la mayor mentira que uno pudiera imaginar en esas circunstancias.
Las realidades que a todos nos parecen obvias al mundo en el mundo de la droga son tan diferentes que si un ser de otro planeta decidiera a visitar el nuestro y se encontrara con un toxicómano y una persona normal pensaría que estaba relacionándose con seres completamente diferentes, con especies totalmente antagónicas.
En esa realidad vivía Marisa, una realidad donde sólo contaba el momento de la dosis, el momento en el que el cuerpo recibía el alimento que acallaba las voces de dolor que el interior del cuerpo dejaba salir para demostrar que seguía existiendo y que le era preciso un poco de alimento del dolor, ese alimento que no construía sino que destruía.
Así las cosas pronto dejaron de regalarla el material para cobrárselo en carne y en servicios, servicios que empezó a realizar cuando la trasladaron a un club de carretera de Burgos donde vivía y dormía, donde siempre estaba dispuesta a dar algún servicio, por extraño que fuera, a cambio de un poco de “caballo”.
Aquel club era un lugar preparado para la entrada de material nuevo y para controlar a material “reciclado”, material que no debía entrar en el circuito principal y que no podía ser descontrolado. Por supuesto estaban acostumbrados a tratar con toxicómanas, eran una de las fuentes más importantes de mano de obra del lugar, por eso estaba convenientemente preparado para que las “consumidoras” pudieran obtener el producto adecuado en el momento adecuado, esa era la principal función de uno de los camareros que actuaba de traficante para chicas y clientes.
El encargado del local no tenía el menor interés en la salud de sus “muñecas”, era el sitio de no retorno, un sitio donde iban a morir las mujeres que habían caído en la droga, un lugar escaparate para demostrar a las jóvenes que empezaban lo que no debían hacer, aunque en el caso de Marisa el principio de su adicción no fue una actuación voluntaria de ella misma.
Se convirtió en una sombra de lo que había sido, no comía, casi no se duchaba, la tenían que obligar a entrar en el baño para limpiarse, sobre todo porque los clientes se quejaban de lo guarra que era; ni tan siquiera le importaba que el cliente llevara preservativo, lo único que le importaba era tener dinero para pagar la deuda con sus proveedores, unos proveedores que eran dueños de su cuerpo en todos los sentidos imaginables, de su cuerpo y de su alma, lo cual es más horrible.
La necesidad de droga era tan grande y constante que apenas podía dejar de pensar en ella. Su mundo se convirtió en una obsesión por conseguir el suficiente ”caballo” como para poder pasar una noche más, siempre viviendo al límite, siempre viviendo el momento concreto, el momento de existencia presente, sin futuro.
Aquello era un verdadero negocio para los amos de Marisa, habían creado una consumidora que les proporcionaba ganancias por varias puertas, para empezar por la prostitución, donde entregaba parte de sus ganancias de una forma regular, por otra parte a través del consumo, consumo que ella había convertido en un verdadero filón.
Marisa nunca pensó que Carlos podría estar buscándola, que él se preocupaba por ella y que intentaría encontrarla y ayudarla. Carlos se había convertido en un sueño, en un recuerdo demasiado lejano, sobre todo porque su mundo era actualmente un país lleno de neblinas donde el dolor se curaba con una dosis.
La muchacha ingenua que había huido de la pobreza de Colombia se había convertido en una drogadicta tirada que era capaz de tener relaciones sexuales por muy poco dinero sólo por tener el suficiente efectivo como para lograr un poco de caballo.
Catarsis.
19. Marzo 2008 por admin.
Si queréis tener un contacto con la literatura del que crea cerca de nosotros, es imprescindible acudir a ciertas revistas literarias en internet.
Hoy voy a recomendar Catarsis:
De verdad, lo que he podido leer me ha gustado mucho.
El apoyo de estas iniciativas es esencial.
Crear una novela.
19. Marzo 2008 por admin.
Silvia Adela Kohan, en su libro “Escribir una novela que atrape al lector” (El andén express, Barcelona 2008) señala que el escritor siempre escoge el asunto y lo organiza de una determinada forma, concretamente de forma novelada, por alguna razón. Tal vez sea para explorar el hecho narrado, para averiguar que significa un suceso que te ha impactado, para denunciar, transmitir, revolucionar, apoyar.
El hombre comunica por algo, puede ser porque hay algo en la vida que te ha impactado de tal forma que lo tienes que reflejar una y otra vez hasta que tu mente puede asimilarlo, como me ha pasado a mí antaño con cierta actuación bastante deficiente de alguna Administración Pública de cuyo nombre no quiero acordarme, que me rompió la vida durante tres años.
Escribir es limpiar la conciencia, es crear lo que uno tiene escondido, sacar los miedos, o el valor.
Escribir es vivir.