Próximo lanzamiento.
23. Septiembre 2008 por admin.
He tardado en escribir, pero es porque tengo una buena nueva, pronto tendremos nuestra propia editorial donde se podrá editar en papel y/o electrónicamente, y donde habrá cuatro plataformas de lanzamiento de literatura, una por cuenta de la editorial, una a través de contribuciones externas por medio de aportaciones a una obra concreta por extraños a la misma, nunca por el escritor, con cofinanciación con el escrito (para obras de salida limitada que podrían quebrar la economía de la editorial), y por último, financiadas integramente por el escritor (obras que entendemos que no podemos afrontar pero que, obviamente, no queremos ni debemos abandonar porque hay alguien que cree en ellas).
También saldrá una revista literaria en PDF (al principio, aunque esperamos sacarla en papel).
Lo primero es encontrar un nombre a la editorial y a la revista. Se admiten propuestas.
Extraña obtención.
8. Septiembre 2008 por admin.
Venecia, en una calle que se aleja desesperadamente de la Plaza de San Marcos, a la que han quitado bastante de su encanto con la obra. un turista, un muerto, encuentra una librería especial, muy especial.
Ahora dispongo de la edición original en ingles del Necronomicón, la que se creo de forma específica, no esas que surgen de la mente, bastante imaginativa eso sí, de nuevos escritores que buscan, como nosotros, una respuesta.
Ahora estamos en buen camino.
¿Y sí Dios está muerto? VII.5.
8. Septiembre 2008 por admin.
Después de mi pequeña conversación con Marisa tuve otra con los médicos, estaban contentos, sabían que habían hecho un buen trabajo, un trabajo tan perfecto como lo podían hacer seres humanos imperfectos como somos todos, pero también sabían que ese no era el final de su camino, ese era el principio, el principio del sufrimiento, porque el cuerpo de ella sufriría incontables daños y sufrimientos como consecuencia de la batería de fármacos que tendría que tomar, por eso hablaron conmigo, como única cabeza visible a la que acudir quisieron dejar claro que la recuperación debería ir acompañada de una férrea disciplina, una disciplina que debía permanecer del lado de Marisa durante toda su vida.
En ese caso concreto mi misión sólo fue convencer a Carlos de la necesidad de tratamiento constante, aunque ese tratamiento fuera doloroso, cosa que fue muy sencilla después de haber visto lo maravillosa que estaba Marisa después de pasar por la clínica, y así terminó la soledad de ambos y comenzó una pareja.
Los Paraisos Perdidos IX.
8. Septiembre 2008 por admin.
El deseo que sintió Fernando fue tan importante que no pudo hacer otra cosa que abandonar su cálido y cuidado hogar y dirigirse allí donde las mujeres se vendían en la calle por un poco de dinero.
Su cerebro había dejado escapar a la bestia, a aquel ser que todos pensamos que no tenemos en nuestro interior, pero que es parte de nosotros, tanto que ni siquiera somos capaces de aceptar nuestra condición y negamos, constante y reiteradamente, la misma. Somos como Pedro ante su condición de seguidor de Cristo, porque no aceptamos nuestra esencia sin poder comprender el motivo.
La excitación era tan fuerte que su mente soñaba con hermosas mujeres plenas de pecho, convertidas en amantes solícitas en virtud de un hermoso estipendio, un poco de dinero y mucha humillación.
El sentimiento de poder, la fuerza que supone el tener de suficiente dinero como para disponer de una mujer era una situación tan excitante como el mismo acto al que se veían sometidas esas mujeres. El dominio formaba parte del deseo, de la sensación de hacer algo diferente, casi prohibido.
Él no tenía pareja, por eso no existía ninguna persona a la que engañar, pero sentía que la relación que iba a tener era sucia, tan sucia como el mismo mundo, por ello notaba su pene lleno de sangre bajo su pantalón cuando pensaba en todo lo que suponía lo que estaba haciendo.
Pensaba en cuerpos desnudos, recordaba todo lo que había visto en la pantalla del ordenador, seres llenos de sensualidad, sexo en estado puro comprometiendo los esquemas de cualquier persona, porque nuestro héroe no había sido capaz de enfrentarse a relaciones sexuales como aquellas que había visto.
Llegó a una zona cercana a la playa del Arenal, donde mujeres de color ofrecían cuerpos semidesnudos esperando que el sucio dinero de los clientes que las poseían acaloradamente supusiera un alivio para su propia conciencia. Fernando, que no era una persona demasiado exigente, acabó llevando a su coche a una chica delgaducha y sonriente, que siempre había deseado estudiar, pero que no lo pudo hacer, porque el hambre podía sobre los sueños.
Era hermosa a su manera, a la manera de los que no tienen otra cosa que su propio cuerpo para comerciar con él. Fernando sentía una especial excitación al acariciar ese cuerpo tan pequeño y frío, tan frío como un témpano de hielo, un cuerpo que había perdido su humanidad a base de humillación y de dolor, un dolor que venía de su casa en un país lejano, demasiado lejano.
Durante unos instantes Fernando miró el cuerpo de la joven, un cuerpo que ni siquiera tenía la consideración de erótico, tan escaso de carne estaba. No necesitaba nada más que una serie de ranuras donde introducir el miembro del cliente, porque eso era lo único que se buscaba en una mujer en aquellos lugares donde se vendía la joven.
El sexo por el sexo necesitaba muy poco, demasiado poco. La cuestión era la actitud, la actitud y el estomago suficiente como para dejarse penetrar en cualquier parte, para tragarse el caliente esperma de los hombres, ese esperma que se convierte en la hiel de mujeres que no tienen más oportunidad que ceder.
Sin el mayor preámbulo ella se quitó las bragas, desabrochó los pantalones al su cliente y le sacó el pene, para, después de cuatro succiones contundentes y estudiadas, colocar el preservativo que impidiera cualquier contagio indeseado, pues nadie quería acabar muriendo por un simple polvo.
En ningún momento sintió Fernando excitación por realizar ese acto, ya que apenas podía concentrarse, pensando en lo bajo que había caído. Además, aquella mujer no le causaba sino una cierta lástima y un inusitado desdén, un sentimiento que bordeaba de forma peligrosa el desprecio más absoluto.
Dejó a la muchacha en su lugar de trabajo, agradeciéndole sus esfuerzos, y buscó otra compañía, algo más cara, pero, se suponía, de mayor calidad. Así las cosas decidió entrar en un club de esos que parecen tan interesantes para los hombres que intentan mantener la emoción de la vida.
Eso fue, precisamente, lo que sintió Fernando cuando entró en el local, una emoción incontenible, porque, por primera vez en su vida, estaba haciendo algo que la moral le establecía que era pecado, y que todos, con la boca más o menos pequeña, decían que no merecía la pena.
Nada más entrar y sentarse en un taburete pidió una bebida de alto contenido alcohólico, acompañada, claro está, con coca cola, algo que hacía un poco más dulce ese mejunje que resultó increíblemente caro. Inmediatamente después una chica joven, atractiva y con grandes y hermosos pechos que se insinuaban bajo un vestido transparente se sentó a su lado y comenzó a conversar con él.
Resulta curioso la capacidad de estas mujeres para entrar en conversación con personas que ni siquiera conocen, porque ellas son las que conducen al cliente al lugar que quieren, porque ellas son, de verdad, las que controlan la situación en todo momento, sobre todo con Fernando, agobiado por la culpa que tanto había asumido a lo largo de su turbadora y triste vida.
Aquella chica consiguió que nuestro protagonista acabara acompañándola a una de las habitaciones, el lugar donde podía dejar escapar sus instintos sexuales de una forma más cómoda que un triste coche. Allí si que pudo disfrutar Fernando del verdadero sexo, de un sexo que jamás había soñado que pudiera existir.
Las pobres experiencias del hombre habían sido escarceos ocasionales con compañeras de facultad y amigas de Valencia, sin que una verdadera profesional dedicara su tiempo a alguien como él. Pero aquella chica sabía lo que tenía que hacer y el modo de despertar el placer en el cuerpo de los hombres, algo de agradecer por una persona que, como él, no tenía demasiada experiencia.
He vuelto.
8. Septiembre 2008 por admin.
Se acabaron las vacaciones, al menos para mí, por lo que, para desgracia de algunos, he vuelto.
Quiero comenzar el nuevo curso con pequeñas aportaciones a las posibilidades del escritor, pero esto es una sorpresa que desvelaremos en su momento.
Por ahora sólo quiero decir que a partir de este momento se inicia el nuevo curso literario de este Blog.