El Evangelio de Judas I.6

Debo reconocer su capacidad y su instinto para controlar a los simples. Han sabido moverse con tanta inteligencia que han cambiado el curso mismo de la historia, y no solo la futura, también la pasada, pues han convertido lo que no era en verdad, y la verdad en una sucia mentira que lleva a la condenación eterna. Ellos son, de este modo, los verdaderos creadores de Dios. 

          Él se mueve y no se mueve, está lejos y aún así cerca, está dentro de todo y fuera de todo[1]. Ahora mi pensamiento está en mi Señor, pues Él es quien ilumina mi alma en estos momentos de oscuridad, en estos momentos en los que nuestros mejores aliados son perseguidos y asesinados.

            Maestros que han cumplido con la misión de dar al mundo la Salvación están siendo relegados a la herejía, están siendo abandonados a las fuerzas del verdadero mal, el mal que habita en esos hombres que creíamos santos, que creíamos capaces de convertir el agua en vino. 

            Todo se ha vuelto peligroso, todo se ha vuelto demasiado terrible, demasiado oscuro. Ahora no hay nada que podamos hacer para salvar el pensamiento de la Verdad, la idea que movió a miles hacia un lugar común. Ahora los que controlan el pensamiento de los pobres e incultos que persiguen la felicidad han decidido lo que está bien y lo que está mal, por encima de la propia vida.


[1] Isa Upanisads.

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