Archivo para Diciembre 2009

El Evangelio de Judas II.2

En Él, por Él, todo existe, todo es. Sin su presencia nada tendríamos, sin su existencia no seríamos nada.

 

Él lleva en su cuerpo el poder del universo, porque Él es el cielo estrellado y la luz del sol naciente. Él es el clamor de las aguas del río y el rugir del mar abrazando a

la Madre Tierra con sus olas.

 

Todos somos uno con Él, pues Él es nuestro Creador, Él es nuestro Creador y nosotros somos parte de él, porque Él lo es todo.

 

Si miras las manos del hombre, en ellas verás a tu Señor, porque Él está presente en cada uno de nosotros, porque Él es el Único, el Infalible, el que no cambia porque es todo cambio.

 

La Luz es su forma, no es diferente de ella. Cuando el mundo está iluminado es a causa del destello de su luz[1].

 

Nada es más poderoso que el poder mismo. Nada es tan cercano al hombre que su Creador.

 

            Él es energía pura, pero es más, es Alma pura, es Espíritu. Todo lo que no cabe en Él no existe.

 

Él incluye todo; es resplandeciente, incorpóreo, libre de defectos, sin órganos, puro y libre del mal, pensador, omnipresente, omniscente, autoexistente. Ha dispuesto todas las cosas conforme a la verdad por la totalidad del tiempo que ha de venir[2].

 El Padre está presente en cada uno de los seres vivos. Él mundo no es más que una de las partes de Su Todo.


[1] Ashtavakra Gita. 

[2] Isa Upanisads. 

El Evangelio de Judas II.1

LA VERDADERA PALABRA.

 

            Capítulo I.

 

            Regocijaos, pues, y sentid gozo, puesto que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de

la Verdad. No me dejes en el caos y no me abandones. Porque mis enemigos me han querido arrebatar toda mi luz[1]

          Pensé que estaba perdido, pero la Luz de mi Señor siempre estará a mi lado, como faro bondadoso que me lleva hacia aguas tranquilas.Saludo a Aquel completamente despierto, el más grande entre los elocuentes, que enseñó el origen condicionado, el auspicioso apaciguamiento de la elucubración[2].

Origen condicionado que está más allá de la aniquilación y del surgimiento, que no es ni continuidad ni discontinuidad, que no es una entidad única ni una entidad múltiple, que ni va ni viene[3].

El amor es más fuerte que la muerte, y Él es el amor Único.

Él es la luz que está sobre todos. Es el universo: el universo ha surgido de Él y ha llegado hasta Él. Partid un leño y allí estará Él; levantad una piedra y allí le encontraréis[4]. Él es sin manos y sin pies, de una potencia inconcebible; ve sin ojos, oye sin oídos, y conoce porque tiene discernimiento. El sujeto conocedor es Él mismo[5].


[1] Pitis Sophia.

 

[2] Este fragmento aparece posteriormente en Nagarjuna, versos introductorios.

 

[3] Este fragmento aparece posteriormente en Nagarjuna, versos introductorios.

 

[4] Evangelio según Tomás.

 

[5] Kaivalya Upanisads.

 

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